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Passeig de Gràcia
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El Passeig de Gràcia: Elegancia y Modernismo

En pleno corazón de Barcelona se encuentra el Passeig de Gràcia, una avenida en la que la elegancia y el modernismo se entrelazan en una danza arquitectónica que enamora a quienes la visitan. Y es que el Passeig de Gràcia no solo cuenta una parte de la historia de la ciudad, sino que también encarna su esencia. Por lo que si vienes a Barcelona, has de perderte sí o sí por la que, posiblemente, sea su calle más mágica.

El Passeig de Gràcia: el Modernismo en su Máxima Expresión

El modernismo catalán, un movimiento artístico y arquitectónico que se desarrolló en Barcelona a finales del siglo XIX y principios del XX, encontró en el Passeig de Gràcia un lienzo ideal, en el que los arquitectos de la época pudieron desplegar toda su creatividad. En este sentido, los arquitectos más influyentes de la época, como Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch, Pere Falqués o Enric Sagnier, dejaron una huella indeleble en esta avenida.

La Casa Batlló: el Sueño Modernista de Gaudí

Cuando uno sale del metro en Passeig de Gràcia, lo primero con lo que se encuentra es con la Casa Batlló. Esta obra maestra de la arquitectura modernista, diseñada por Antoni Gaudí, sea, posiblemente, el edificio más importante de la ciudad después de la Sagrada Familia. La fachada de esta casa es un despliegue de formas orgánicas y detalles oníricos. Y es que esta está cubierta por una combinación de mosaicos cerámicos de colores y azulejos vidriados (trencadís). Además, la fachada está culminada por un tejado que recuerda al lomo de un dragón cubierto de escamas hechas de tejas de cerámica vidriada.

La Casa battló
La Casa battló

La Casa Milà (La Pedrera): La otra joya del Passeig de Gràcia

No muy lejos de la Casa Battló, nos encontramos con otra oda al modernismo, la Casa Milà. Este edificio también es considerado como una obra maestra Gaudí y un hito en la arquitectura del siglo XX. Su diseño rompe con los esquemas tradicionales y destaca por su fachada ondulada y su estructura curvilínea. Además, en la construcción de la fachada Gaudí utilizó piedra caliza, dándole el aspecto pétreo que le ha hecho ganarse el apodo de «La Pedrera».

La Casa Milà en el Passeig de Gràcia
La Casa Milà

Los bancos y las farolas del Passeig de Gràcia

Además de por sus edificios, el Passeig de Gràcia es conocido por los 32 bancos-farola que adornan la avenida. Estos famosos bancos fueron diseñados por el arquitecto Pere Falqués, arquitecto de la Torre de las aguas del Besós o de las farolas de la avenida Gaudí entre otros. Los bancos están construidos con la clásica técnica modernista del trencadís y, además de para sentarse, sirven como base de las impresionantes farolas de hierro forjado que iluminan la calle. 

Siguiendo el estilo de Pere Falqués, en la reurbanización de 1974 se colocaron en las esquinas del paseo de Gracia unos bancos con jardineras.

banco-farola del Passeig de Gràcia
Banco-farola del Passeig de Gràcia
Banco del Passeig de Gràcia
Banco moderno del Passeig de Gràcia

La Manzana de la Discordia

Finalmente, destaca la conocida como Manzana de la Discordia, entre las calles Aragón y Consejo de Ciento, que reúne a los máximos exponentes del modernismo catalán. Y es que en apenas 100 metros, nos encontramos con la Casa Lleó Morera de Lluís Domènech i Montaner, la Casa Mulleras de Enric Sagnier, la Casa Bonet de Marceliano Coquillat, la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch y la Casa Batlló de Antoni Gaudí. Un espectáculo de la arquitectura que merece la pena conocer.

Manzana de la Discordia
La Manzana de la Discordia

Otros edificios del Passeig de Gràcia

Además, de los edificios mencionados anteriormente, también podemos encontrar otros como el Hotel Casa Fuster, la Casa Rocamora, La Casa Viuda Marfà o el edificio de La Unión y El Fénix. Todos ellos dignos de mención. 

Hotel Casa Fuster
Hotel Casa Fuster
Edificio de la Unión y el Fénix
Edificio de la Unión y el Fénix
Casa Rocamora
Casa Rocamora

En definitiva, El Passeig de Gràcia es un testimonio de la belleza y la riqueza cultural de la ciudad de Barcelona, por lo que no te lo puedes perder si vienes de visita.